Semiautobiográfica/drama/literatura contemporánea.

La vida empieza mal para Roberto Oros. Aún está situándose en el mundo cuando, con ocho años, pierde al único familiar que tiene.
Solo, asustado y legalmente dependiente, el mundo y la vida se ensanchan a su alrededor, estableciendo unos horizontes inabarcables.

Qué será de él es una pregunta recurrente que se formulará a lo largo de los años: cuando termine tutelado por un familiar desconocido, oscuro y peligroso, al tiempo que es vigilado de cerca por los omnipresentes servicios sociales; durante su largo período lectivo, donde terminará por relacionarse con unos indeseables compañeros que le marcaran; cuando cometa terribles errores que le planteen enormes dilemas éticos y morales.

La vida empieza mal para Roberto Oros, y muy pronto descubrirá que el objetivo es sobrevivir. Una vida que no se detiene, en un mundo que no se para, y cuyos códigos y normas deberá aprender. Roberto verá pasar el tiempo, aferrándose a una esperanza que a menudo escasea, conociéndose a sí mismo y a las personas que le rodean. Un ayer marcado por la tragedia, un hoy embarrado y un futuro que se le antoja tenebroso.

Al otro lado de esa calle es, en esencia, una historia de lucha, de supervivencia, de autoconocimiento. Una historia que rezuma humanidad, y donde solo existe una norma inquebrantable: a pesar de todo, no rendirse.

Esperar significa terminar.
Y terminar significa empezar.
Y así sucesivamente.